Las lomas del Escamplero, antaño protagonistas de algunos de los más duros enfrentamientos de la guerra en Asturias, volvieron por unos instantes a recobrar el aspecto de otra época para el rodaje de las primeras secuencias dramatizadas de “Vestigios de una Guerra”.
Desde el Escamplero los nacionales protegían desesperadamente el frágil pasillo abierto entre Oviedo y Grado. Los ataques llegaban con frecuencia al cuerpo a cuerpo, al tan temido asalto a bayoneta calada. En muchas posiciones las trincheras de ambos bandos no distaban más de cien metros y en algunos casos tan próximas que las granadas de mano volaban de una a otra. Es difícil imaginar recorriendo la estrecha carretera a Quexo que los muertos se contaron allí por centenares. Sólo los restos de algunas obras de fortificación nos recuerdan que las praderas donde hoy pasta plácidamente el ganado fueron hace siete décadas un virulento campo de batalla.
Recrear el ambiente en las trincheras fue el reto del equipo técnico, artístico y de producción. Combinar las técnicas documentales con la dramatización de los hechos para revivir los acontecimientos es un desafío para nosotros que esperamos ayude a explicar mejor la razón de ser de estas obras de fortificación a la vez que refuerce, a través del entretenimiento, el carácter didáctico y divulgativo de la serie.

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